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Martes, 18 de Diciembre de 2018, Buenos Aires
  • 25-09-2012
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Edificio AEANA

Solar paterno de la familia del Gral Manuel Belgrano

Entronisacion
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El edificio de la AEANA fue el solar paterno donde nació y vivió el Gral Manuel Belgrano y su familia. Por esta razón, se realizó un acto que incluyó la colocación de una placa recordatoria en el edificio y la entronización de la imagen de la Virgen

Con motivo que nuestra mutual es parte constitutiva del solar paterno de la familia del General Manuel Belgrano, se realizó un acto donde se descubrió una placa recordatoria en el frente del edificio. La reunión fue presentada por el señor Secretario de la entidad, Sr. Daniel Basadre, quien agradeció la presencia de una nutrida concurrencia aduanera, representantes de instituciones Belgranianas, Consulado Italiano, descendientes del prócer, como así también personalidades vinculados con la historia y la actividad académica.

Además se entronizó la imagen de la Virgen de las Mercedes la que fue bendecida por el padre Jorge de la orden Dominicana, de la que fuera Prior el padre del General Manuel Belgrano y se inauguró la sala de reunión que ocupará la Junta de Estudios Históricos Aduaneros “Domingo Francisco Belgrano”.

El acto incluyó la exhibición de una obra del arquitecto aduanero Omar Misito donde se muestra la fachada de la casa donde nació y vivió el General Belgrano y su familia.

El evento estuvo presidido por el presidente de la AEANA, acompañado por  miembros del Consejo Directivos, los disertantes Doctora Cristina Minutolo de Orsi y el Profesor Rodolfo Giamozzi, pro secretario de la institución, como así también la licenciada Maria Cristina Belgrano Lastra.

 

Palabras del Presidente de la AEANA Sr. Guillermo F. Potenza.

En primer lugar tengo que agradecer profundamente a todos ustedes que nos están acompañando en este día que tenemos tantas cosas que recordar y que sean nuestros invitados a este solar que perteneció a la familia Belgrano. Es muy difícil hablar sobre la historia porque estoy rodeado de tanta materia gris y serán ellos los disertantes la Doctora Minutolo como su alumno el Profesor Rodolfo Giacomozzi los que nos ilustrarán sobre la vida del prócer y la investigación realizada para descubrir que en estos momentos estamos pisando el solar que perteneció al General Belgrano. Yo, si ustedes me lo permiten quiero referirme muy brevemente a lo que he leído sobre la Virgen de la Mercedes que luego se procederá a su bendición.

Cuenta la historia que por el siglo XIII, un laico llamado Pedro de Nolasco quería salvar a los cristianos de la esclavitud a que los sometían los árabes que dominaban España, pagaba para salvarlos, no obstante eran tantos que no le alcanzaba su riqueza para liberar a todos, y sin posibilidades se dedica a orar hasta que un día o en la noche del 1 al 2 de agosto de 1218 se le aparece la Virgen y le dice que el camino no es retirarse sino que hay que agruparse formando una orden con el objetivo de liberar a los cristianos de la esclavitud. Así se funda la orden de los Mercedarios.

Uno comprende al General Belgrano,  profundamente católico, cuando ora y le pide a la Virgen de la Merced o Mercedes, que en el castellano de la época quería decir Misericordia, antes de las batallas y el agradecimiento después de ellas nombrándola Genérala de Ejercito. Así ocurrió aquel 24 de septiembre de 1812 antes de la batalla de Tucumán en plena guerra de la independencia, y después del triunfo donde le agradece a la Virgen escribiendo en su parte de guerra. El haber contado estos segmentos de la historia donde la protección de la Virgen salvaron grandes obstáculos, hoy celebramos fervientemente de tenerla entre nosotros  porque bajo la tutela de la Virgen nos ayudara a vencer los inconvenientes que se nos presente. Los dejo con los disertantes que seguramente, como especialistas será mucho más atrayente escucharlos-. Muchas gracias nuevamente por acompañarnos.

 

Palabras de Rodolfo Giacomozzi

Hoy celebramos con orgullo el Bicentenario del éxodo Jujeño, cuando las poblaciones criollas del altiplano se replegaron a Tucumán para hacer frente y desde allí enfrentar y detener la avanzada realista que amenazaba la revolución emancipadora.

El jefe de esa pueblada era el Gral. Manuel Belgrano que con esa movida táctica preparó el terreno para la victoria posterior en el campo de las carreras, ese 24 de septiembre de 1812 en la estratégica batalla de Tucumán.

Este patriota, este Padre de la patria, Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano nació  en esta casa aduanera que hoy es la Mutual de todos nosotros. Así resulta de la investigación que llevamos a cabo desde la Junta de Estudios Históricos y que certifica que la Mutual de aduana, A.E.A.N.A, está asentada en los terrenos que albergaron el solar paterno de la familia Belgrano. En este patrial vivieron treinta y siete personas desde 1754. Los dieciséis hijos de don Domingo Francisco que nacieron aquí podríamos decir que se constituyeron en el primer jardín maternal aduanero.

Las medidas del solar  originario eran  de veinte varas de frente por  noventa varas de fondo  (diez varas igual a 8,66 mts.)  y la casa estaba ubicada en la calle de Santo Domingo que desde 1822 se llamó Belgrano. Los fondos donde cultivaban castaños con su quinta y su aljibe daban a la calle que desde 1774 se llamó Rosario y a partir de 1822, Venezuela.

La casa donde nació y murió el general Belgrano, fue demolida en 1872. Por suerte  quedó registrada una fotografía de su fachada en una revista porteña de 1909 junto a una imagen del aljibe que recuperado  fue a parar al patio del Cabildo donde  hoy se lo  puede contemplar.

A consecuencia del regreso de los combatientes de la guerra del Paraguay por 1871 se desató una epidemia de fiebre amarilla que dejó un tendal de cuatro mil víctimas y se demolieron decenas de casas infectadas por el mal.

El arquitecto Mario Buschiazzo fue una voz contundente que se alzó contra tanta pérdida del patrimonio arquitectónico. Él es quien relata que junto con la casa de Belgrano también se demolió la casa de Matheu; la casa de la familia de Vicente López –autor del Himno Nacional- en Perú 541 en el año 1906; la casa de la Virreina Vieja –doña Romualda esposa del virrey  Joaquín Del Pino- que está ubicada en Perú y Av. Belgrano donde hoy funciona el café Starbucks ; el Real Consulado de Buenos aires del cual Belgrano fue su Secretario Perpetuo , donde redacto sus memorias económicas sustentadas sobre la base del fomento de la política aduanera nacional en beneficio de la producción nativa y el resguardo con aranceles altos del ingreso de mercadería extranjera  y el mayor celo en frenar el descamino y el contra-bando. El Consulado estaba edificado donde hoy funciona el Banco Provincia en las calles Reconquista y Mitre.

Por lo expuesto es altamente meritorio el trabajo de más de diez años que insumió la puesta en valor de este edificio emblemático de la Mutual de Aduana. Honramos por ello al Consejo Directivo que preside  Guillermo Potenza  junto a  Rosa García y Daniel Basadre entre otros.

En esa restauración edilicia,  los túneles encontrados  debieron ser rellenados para sostener la edificación del sub-suelo que se inundaba. Se rescató el “pozo de agua”  que luce iluminado junto a la gigantografìa del aljibe donada por el Museo Belgraniano.  Su parte superior –el brocal- será la próxima aventura en que estaremos  empeñados: que el mismo vuelva a su lugar originario.

Quiero dejar en claro que por  sugerencia del Secretario de la Mutual Daniel Basadre, el Consejo Directivo presidido por Héctor Abatemarco y con el asesoramiento de Juan Francisco D‘Angela, se decidió  en el año  1996 la compra de ésta edificación en la calle Venezuela 445. Y no es casualidad,  se conjugaron  por esas cosas del destino la devoción por tener una casa Mutual digna de los aduaneros con la devoción de la familia Belgrano por pertenecer a la Aduana.

El padre de Manuel Belgrano –que nació en 1730 en la villa genovesa de Oneglia en la Liguria italiana y cuya casa familiar se mantiene en pie como museo belgraniano- llegó a esta comarca trinitaria en 1750 en el vapor Poloni junto con el padre de Castelli.

Don Doménico Francesco  María Gaetano Belgrano Peri, castellanizó su nombre en Cádiz y en Sevilla obtuvo por cedula monárquica las licencia para comerciar “con las reglas del monopolio” productos de sus olivares (aceites y aceitunas) entre España y el futuro Virreinato del Rio de la Plata. Aquí aparte de prospero comerciante es nombrado vista y contador en la Real Aduana de Buenos Aires por el virrey Vertiz entre otros cargos militares, civiles y religiosos.  En 1754 se casa con la porteña Josefa González Casero originarios de Loreto en Santiago del Estero y se aloja en esta casa donde hoy entronizamos la imagen de la Virgen de las Mercedes.

Su hijo Manuel  es convocado por las autoridades de Bs.As.  a ponerse al frente del Ejercito del Norte, un ejército desarrapado, sin moral y sin armamento para vérselas con  las fuerzas  realistas, ocupantes del Alto Perú, centro geopolítico de la dominación hispánica.

 Pero su férrea formación ética, su fe mariana y el apoyo del pueblo tucumano y santiagueño en armas, hombres y vituallas lo pusieron en pie. Sabedor del habla quechua y aymarà pudo convencer a los lugareños a emprender un éxodo de 250 kms. , desde el norte chuquisaqueño hasta el Desaguadero tucumano. La  victoria del 24 de setiembre en el Campo de los Corrales preanunció el triunfo de la emancipación americana.

Manuel Belgrano no tuvo el merecido reconocimiento de sus contemporáneos. Se fue de este mundo un 20 de junio a las 7 de la mañana, exhalando un ¡ay patria mía! que aún retumba en esta casa. Como postrer reparación histórica,  todos los que estamos aquí  y contemplando  esta bella recreación de su casa hecha por el arquitecto Misito, le ofrendamos a Manuel Belgrano  nuestro respeto, lealtad y admiración a quien nos legara la doctrina económica de la tercera posición: “ni amo viejo ni amo nuevo”. Sí a una patria de artesanos, empresarios, labradores, nativos y criollos sin esclavos. Por eso nuestra consigna belgraniana -emblemática de la causa nacional- será siempre: sin aduana no tendremos soberanía, sin soberanía no tendremos patria y sin Patria no valdría la pena vivir. Muchas gracias. 

 

Palabras de la profesora Cristina Minutolo de Orsi 

Yo quiero agradecer muy especialmente al Sr. Guillermo Potenza y a Daniel Basadre por la invitación y a mi querido alumno,  pues es para mí un orgullo la investigación  que ha hecho  Rodolfo documentando que la casa de Belgrano se encontraba en el predio que hoy  ocupa la Mutual de Aduana.

Hoy es una fecha preciosísima,  porque la virgen nos ha acompañado en esta bendición. Belgrano era mariano por excelencia. Yo he aprendido a amar cada vez más a Belgrano, que para mí es el estadista más importante que ha tenido nuestro país.

Tenemos que seguir luchando para que Belgrano tenga su casa como San Martin tiene la suya, al margen de que aquí ciento una emoción muy grande porque aquí vivió, respiro y sintió Belgrano. Él era una persona que quiso ser aduanero y pronto saldrá un trabajo mío –documentado- donde Belgrano le dice a su padre a ver si le consigue un cargo de alguacil mayor en la aduana.

También estoy trabajando con documentos casi románticos que lo titulare “Amores eran aquellos” de dos aduaneros, uno era Anastasio Echeverría que es un abogado que llega de Chuquisaca con su hermano Luis Echeverría que es escribano de la Aduana, pues entre ellos se inicia una puja romántica porque pretenden ambos,  casarse con una prima hermana y entonces hay un jaleo muy interesante en Buenos Aires.

Nosotros, hoy 23 de Agosto estamos conmemorando aquel episodio fantástico que fue el éxodo Jujeño; no hubo una gesta tan heroica como aquella.

Belgrano no quiso ser nunca nada sino ser él mismo siempre,  con una fuerza impetuosa que aquí en el éxodo se muestra como un estratega maravilloso, un importantísimo hombre de estado que piensa nada más que en la Patria como dice a cada momento.

En el pensamiento vivo de Belgrano vemos como trasmite esa fuerza que tiene, esa fe. El defiende el aspecto espiritual del hombre, el ve tanta miseria, tanta injusticia que esa Virgen de la Merced es la Virgen de la redención, de la Libertad; por eso es casi la patrona de la Independencia, él  la nombra Generala del Ejercito, le da el bastón de mando y se generan esas apariciones de la virgen que uno queda totalmente pasmado: la aparición de vientos huracanados, una nube terrible e impresionante de langostas que pegan en el enemigo que huye despavorido porque jamás habían visto semejante conflicto climático que les hace estremecer. Estas fuerzas providenciales ayudan es esta hazaña portentosa de Belgrano que hace retroceder  al enemigo en la batalla de Tucumán el 24 de septiembre de 1812.

Retomando lo que les decía sobre el  éxodo jujeño, yo quedo admirada de este operativo. Belgrano lanza dos bandos importantes, uno pidiendo a la ciudadanía, que  por  amor a la patria,  se enrolen (1er. registro de enrolamiento militar) y el segundo bando estimulando a todos los sectores de la sociedad a que lo sigan, dejando lo que se llamó tierra arrasada, dejarle sin nada al enemigo, solo una retaguardia para defender y cubrir posiciones  con un ejército de mil setecientos hombres, cien jinetes más o menos ordenados en plena retirada. Siendo  perseguido constantemente por el enemigo tiene su primer encuentro en el río de Las Piedras que Belgrano rechaza y estimula a sus soldados. Otro de los ingredientes de este proceso ha sido la desobediencia de Belgrano al gobierno de Buenos Aires que le exigía se retirara a Córdoba. Belgrano lo rechaza pues tiene en claro que los grupos realistas de Goyeneche desde el Alto Perú y Vigodet desde Montevideo planeaban un ataque para atenazar al ejército patriota y abortar el proceso de la Revolución. 

En las memorias póstumas del Gral. José M. Paz se resalta lo maravilloso que fue el triunfo en la batalla de Tucumán que tuvo el objetivo fundamental de salvar no solo la Revolución de Mayo, sino el proceso de la Revolución de América y que permite un nuevo triunfo en la batalla de Salta el 20 de febrero de 1813. Belgrano pondrá a los pies de la Virgen los deseos de la victoria y los trofeos que son tomados del enemigo y enviados dos a la Catedral de Lujan en homenaje a la Virgen, dos a Buenos Aires y otro a la virgen de la Merced en Tucumán.

Vemos en todo que el lema belgraniano es la unidad por excelencia y conseguir lo que él llama el bien común, que es el respeto por el trabajo del otro, por la salud y la seguridad del otro, es decir por todo lo que para nosotros serían los derechos humanos básicos y tiene un doble sentido el bien común: teológico porque siempre está mirando a Dios y  su fe que es inmensa nos dice que sin religión, sin espíritu y sin amor a la patria  el hombre no puede seguir adelante. O sea son dos aspectos fundamentales, por un lado la fe y por otro lado la educación.

Ustedes pueden ver en la pantalla una imagen de la Tarja de Potosí.  Una vez recuperado el territorio,  Belgrano entra en el Alto Perú y las mujeres potosinas le regalan  ese  escudo de oro y plata diseñado por los artesanos de la zona logrando plasmar la idea que tenían las mujeres de ese ideal belgraniano, todo el mapa de la América del Sur desde el istmo de Panamá hasta Tierra del Fuego y las Islas Malvinas, le colocan una inscripción, un lema en oro que decía: “A Belgrano protector de los pueblos del Continente Americano”. Es una joya preciosa.

También es Belgrano uno de los promotores del tejido en la Argentina, el promotor de la ropa de la tierra , desechando un poco lo que llegaba de Europa, la ropa de Castilla y sobre todo la defensa de los ponchos y todo lo que salía de los telares criollos e indígenas y que eran muy respetados por él Quiero decirles que Belgrano tenia además dos utopías: una era la integración de la Patagonia, en esto era asesorado por pilotos,  cartógrafos y hombres de ciencia; la otro utopía era China decía que importante es tener a China en el futuro ya que llegaban a nuestros puertos muchos materiales, marfil, porcelana, el té, las comidas, la seda que fue muy importante para mejorar nuestra industria textil.

También se ocupó de la fundación de pueblos, los aspectos de las costas, el problema de las aduanas interior y exterior, entre otros.

Este es el Belgrano estadista y amante de la Patria, su desvelo en armar la revolución trascendía la Revolución de Mayo, su objetivo era la Unión Americana. Muchas gracias y los felicito por este hermoso acto.

 

 

Luego de las palabras de los disertantes, el Sr. Secretario de la Mutual, invitó a los historiadores, integrantes del Consejo Directivo y a la descendiente del Gral. Belgrano,  Licenciada María Cristina Belgrano Lastra a descubrir la placa del frente del edificio.

 

El acto contó con la entrega de inclusiones del Bicentenario por parte de la AEANA a los Sres.: Mariano Belgrano, María Cristina Belgrano Lastra, Arq. Omar Luis Misito, Dr. Ricardo Vitiditti (Pte. Del Museo Belgraniano) Y Cnel. Néstor Dambra (Jefe Regimiento Patricios I); y de Medallas del Bicentenario a los integrantes de la Junta de Estudios Históricos Aduaneros “Domingo F. Belgrano”: Dra. Cristina Minutolo (Asesora), Prof. Juliana Rinaldi (Vocal), Lic.  Victor Perez Mestre (Secretario), Sr. Luis Maria Georgiadis (Vicepresidente) y al Sr. Rodolfo Giacomozzi (Presidente).

 

Por su parte, la Junta de Estudios Históricos Aduaneros “Domingo F. Belgrano” hizo entrega de láminas del frente de lo que fuera la casa paterna del Gral. Manuel Belgrano a las autoridades de la AEANA.

 

Seguidamente, el padre Fray Alberto Benegas, bendijo las instalaciones de la Mutual y la oficina donde funcionará la Comisión  de Historiadores.

 

Para finalizar, antes del vino de honor, todos los presentes entonaron las estrofas de la Marcha “Mi Bandera”.